Los seguros inclusivos se reivindican en la UCLM como una herramienta para fijar población y proteger la actividad económica del medio rural

  • El III Curso de Seguros Inclusivos reúne en Toledo a representantes del ámbito académico, institucional y asegurador para analizar el papel del seguro como instrumento de protección frente a la vulnerabilidad y la despoblación
  • César García, profesor asociado de Derecho Mercantil de la UCLM, codirector del curso y abogado del Colegio de Mediadores de Seguros de Castilla-La Mancha, destaca que el seguro inclusivo no es un producto “low cost”, sino una herramienta para evitar que un imprevisto provoque el abandono de una actividad económica

La Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) ha acogido este martes la tercera edición del Curso de Verano sobre Seguros Inclusivos, una jornada centrada en analizar el papel que puede desempeñar el aseguramiento como herramienta para proteger la actividad económica, favorecer la permanencia de población en el medio rural y ofrecer soluciones a colectivos especialmente vulnerables.

La jornada ha sido presentada ante los medios de comunicación por Alicia Valmaña, decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo; Eusebio Robles, viceconsejero de Administraciones Públicas y Coordinación Administrativa de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha; y César García, profesor asociado de Derecho Mercantil de la UCLM, codirector del curso y abogado del Colegio de Mediadores de Seguros de Castilla-La Mancha.

Posteriormente ha tenido lugar el acto inaugural, en el que, junto a Alicia Valmaña, Eusebio Robles y César García, ha participado Cristina Escribano Gamir, profesora titular del Área de Derecho Mercantil de la UCLM y codirectora del curso.

La presencia conjunta de representantes de la Universidad, la Administración regional y el sector asegurador ha puesto de manifiesto la importancia de avanzar en fórmulas de colaboración que permitan ofrecer respuestas adaptadas a las necesidades de agricultores, ganaderos, autónomos y pequeños emprendedores vinculados al territorio.

Seguros para evitar que un imprevisto acabe con una actividad

Durante la presentación a los medios, César García ha incidido especialmente en la necesidad de diferenciar los seguros inclusivos de los productos aseguradores de bajo coste. Su finalidad, ha explicado, no consiste simplemente en reducir coberturas y primas, sino en proporcionar una protección básica a personas o colectivos que, por sus circunstancias económicas o sociales, tienen mayores dificultades para acceder al aseguramiento convencional.

“El seguro inclusivo es un instrumento financiero para ayudarte a salir de la pobreza o no caer en la pobreza”, ha señalado García, quien ha explicado que estos productos se dirigen a una población concreta y buscan garantizar que un siniestro no suponga el final de su actividad económica.

En este sentido, ha indicado que se caracterizan por su sencillez, primas reducidas y coberturas vinculadas a riesgos muy específicos. “Lo que pretende es ayudar a que una población objetivo, cuando le acontezca algún problema, no vea que su actividad queda paralizada, sino que haya tenido un seguro en unas condiciones muy económicas para que le permita salir adelante”, ha añadido.

Esta función adquiere especial relevancia en el ámbito rural, donde la pérdida de una cosecha, del ganado o de los medios necesarios para desarrollar una actividad profesional puede comprometer no solo la economía familiar, sino también la continuidad de esa actividad y la permanencia de población en el territorio.

El seguro como elemento vertebrador del territorio

Por su parte, Eusebio Robles ha vinculado la protección aseguradora con las políticas desarrolladas en Castilla-La Mancha frente al reto demográfico y ha destacado la necesidad de generar oportunidades y condiciones que permitan desarrollar proyectos de vida en los municipios rurales.

En este contexto, los seguros inclusivos pueden actuar como elementos vertebradores del territorio, complementando las políticas públicas dirigidas a fijar población, mantener servicios y favorecer la actividad económica en las zonas afectadas por la despoblación.

La intervención del viceconsejero ha permitido situar el debate asegurador dentro de un reto más amplio para Castilla-La Mancha: garantizar que residir, trabajar y emprender en el medio rural no implique una mayor exposición económica ante acontecimientos imprevistos.

La Universidad como espacio para abordar los retos del territorio

La decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo, Alicia Valmaña, ha destacado la importancia de que la Universidad esté conectada con la realidad económica y social de su entorno y contribuya, desde el conocimiento y la investigación, al análisis de problemas como la despoblación.

La celebración de esta tercera edición refleja precisamente esa colaboración entre universidad, instituciones y profesionales para estudiar soluciones que puedan trasladarse a la realidad y contribuir al desarrollo del medio rural.

Por su parte, Cristina Escribano Gamir, profesora titular del Área de Derecho Mercantil de la UCLM y codirectora del curso, ha participado en la inauguración de una jornada concebida como espacio académico y profesional para analizar nuevas fórmulas de aseguramiento y conocer experiencias desarrolladas en diferentes territorios.

El curso cuenta, además, con especialistas y experiencias internacionales, especialmente procedentes del ámbito iberoamericano, con el objetivo de intercambiar modelos y estudiar su posible aplicación a distintas realidades económicas y sociales.

Agroseguro, una referencia de colaboración público-privada

Uno de los ejemplos abordados durante el encuentro ha sido el modelo español de seguros agrarios. César García ha señalado que, aunque Agroseguro no responde estrictamente a la definición de microseguro, comparte algunos de sus principios al facilitar el acceso al aseguramiento mediante un sistema de colaboración público-privada y apoyo a las primas.

“Conceptualmente, a priori, no es un microseguro como tal, pero funciona como tal”, ha explicado García, destacando el interés que puede tener la experiencia española como referencia para otros territorios.

Este modelo permite que agricultores y ganaderos puedan proteger sus explotaciones frente a determinados riesgos mediante un esquema en el que participan aseguradoras y administraciones públicas, facilitando el acceso a coberturas que de otra manera podrían resultar difíciles de asumir para determinados productores.

Recuperar la esencia mutualista del seguro

El codirector del curso también ha defendido que el concepto de seguro inclusivo recupera, en buena medida, los principios que dieron origen al propio aseguramiento.

“En realidad, el microseguro, el seguro inclusivo, vuelve al mutualismo. Es una figura en la que varias personas ponen un dinero en común y, cuando a una le pasa algo, se ayudan entre ellas. Es así de sencillo”, ha explicado César García.

Desde esta perspectiva, el seguro inclusivo se plantea como una herramienta complementaria al aseguramiento tradicional, dirigida específicamente a quienes necesitan productos sencillos, accesibles y ajustados a riesgos capaces de comprometer seriamente su economía.

La tercera edición del Curso de Seguros Inclusivos de la UCLM consolida así un espacio de reflexión y colaboración entre universidad, administraciones y sector asegurador sobre el papel que puede desempeñar el seguro ante algunos de los principales desafíos económicos y sociales del medio rural. Una protección adecuada frente a los riesgos puede contribuir a que agricultores, ganaderos, autónomos y pequeños emprendedores continúen desarrollando su actividad y su proyecto de vida en sus municipios, reforzando al mismo tiempo la cohesión y la vertebración territorial.